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LA VALUACIÓN, OPORTUNIDAD A LA VISTA

Enrique Rodríguez Nolasco
Director General en Grupo ADYPRO, S.A. de C.V.

Uno de los aspectos que mas preocupa a las personas (físicas y morales) en general, es "obtener" y después "salvaguardar" sus bienes, que son su patrimonio. Sin embargo, una vez adquiridos, no necesariamente se conoce su valor a través del tiempo, si se usa como referencia el precio, que en su momento pagaron por ellos. Esto ocasiona que en la mayoría de las ocasiones, los individuos toman decisiones que influyen en su patrimonio, sin contar con información confiable al respecto.

Un aspecto que tanto preocupa es ¿Por que la valuación de bienes no forma parte de las especialidades técnicas que cotidianamente son consultadas para estos efectos? ¿Es un problema especifico de este campo?

No hay una respuesta única para tales preguntas, pero ciertamente parecen ser aspectos relacionados con nuestra cultura, aunado a la falta de apreciación de la importancia (y ventaja) de conocer el valor real de nuestros bienes.

Respecto a la cultura, como mencione, normalmente no nos preocupamos por protegerlos adecuadamente (a través de coberturas de seguros, inversión en mantenimiento preventivo, entre otros).

La perdida del valor del bien, en muchos casos, hace imposible su reposición. Normalmente, no consideramos que esto pueda suceder y en algunas ocasiones, pensamos que los bienes son eternos. Desde luego influye el desconocer el valor real de los bienes.

Hace falta sensibilizar acerca de la Importancia que significa contar con información cotejada del valor de los bienes (que es el tema de este comentario); los peritos valuadores tienen una gran responsabilidad, aunque no influyen efectivamente en la sociedad para que aprecien la especialidad, lo que da paso a permitir que terceros tomen decisiones que corresponderían a los expertos en valuación.

Si hacemos una encuesta a la población en general, que incluya a los emprendedores, que arriesgan su capital en negocios micros, pequeños y medianos (que son la mayoría en número en Mexico), perciben a los peritos valuadores como necesarios para obtener créditos inmobiliarios, escrituración de inmuebles; para aspectos legales de inmuebles. La mayoría de los peritos valuadores en Mexico tienen como campo de actividad, el inmobiliario para estas aplicaciones.

Entonces, las otras especialidades y aplicaciones en bienes tangibles, que son muchas en número (maquinaria, equipo, aeronaves, embarcaciones marinas, joyas, obras de arte, incluyendo la inmobiliaria para otras aplicaciones), salvo en empresas muy estructuradas (que en número son las menos) normalmente son requeridas por presión y aspectos muy específicos (auditoría, posibilidad de venta a una empresa estructurada, embargo, sucesión).

No usan la información que un avalúo realizado profesionalmente les puede aportar en beneficio de su patrimonio, de su gestión administrativa, de su proceso de toma de decisión y por lo tanto, tampoco toman en consideración al experto en valuación, como lo hacen con expertos en temas contables o legales ¿Son diferentes? Definitivamente, no.

Una respuesta, es que el perito valuador normalmente no sabe que su papel será el de un Consultor y por lo tanto, de asesor del usuario. Este papel le requiere ser un perito en toda la extensión de la palabra, (término derivado de la pericia), con exigencia de una permanente actualización profesional, que no sólo se centra en el tema de herramientas de valuación. Se debe conocer la industria o procesos que se analizan, para ofrecerle al cliente del avalúo, lo que requiere; con el soporte técnico necesario, los criterios correctos y las consideraciones precisas para usarlo con la confianza del caso.

El costo generado incluye la propia infraestructura (tanto de herramientas como de personal especializado), pero en la medida en la que se haga realmente y de manera ética, su actividad será reconocida por los usuarios. El experto que todo lo sabe, como se manejaba antiguamente, con la diversidad tecnológica actual y velocidad con que se mueve, hace necesario que en la valuación participen los especialistas en los temas involucrados.

En la actualidad se exige que la responsabilidad del experto inicie con la asesoría para definir el alcance y aplicación del avalúo que requiere el usuario, concluyendo con el asesoramiento de cómo usar la información, cómo se realizaron las determinaciones, etcétera. En otras palabras, se trata de brindar un servicio de consultoría.

Los expertos en valuación o peritos, pueden y deben convertirse en consultores en la materia, en la medida que la cultura del uso de la información de los avalúos sea parte de la vida cotidiana en la administración de las empresa, negocio y de la persona, se abrirán oportunidades de trabajo, se apoyará el crecimiento de las inversiones (al tomarse decisiones soportadas y se concreten las ventajas).


Aunque poco identificada, pero no menos importante, automáticamente se creará una barrera natural para seudo expertos que, sin cumplir con los requisitos que tienen los peritos valuadores mexicanos, intenten ocupar los espacios en la materia que se han dejado; que por cierto, son recursos económicos que salen del país y con montos unitarios mucho mayores.

Siendo lo anterior aparentemente claro, históricamente, el gremio de la valuación ha trabajado en forma aislada, sin sumar esfuerzos. El número de organizaciones, que en algunos casos, otorgan acreditaciones sin contar con los reconocimientos legales para hacerlo, no ayudan; además las mismas autoridades federales y locales también contribuyen con esta cuestión al otorgarles registros o acreditaciones fuera de los alcances establecidos por las leyes mexicanas, siempre aludidas y pocas veces respetadas (tenemos que recordar que los funcionarios públicos pueden hacer específicamente lo que la ley les autoriza).

Dichas acciones suceden diariamente, con tal de conservar el trabajo, en la mayoría de los casos, los expertos que conocen las actividades, lo aceptan. Los expertos o peritos valuadores deben retomar el camino y regresar a lo básico, los Colegios de Profesionistas y hacer que cumplan con su función de acreditar, dando la seguridad a la sociedad de que dicho reconocimiento es producto de una verificación de calidad del perito, además favorezcan a impulsar al gremio, basados en su credibilidad, ya que deben ser promotores de la generación, aplicación de criterios técnicos sólidos, metodología actuales y avalen la ética de los profesionales.

Un ejemplo de que es posible, lo demuestra el Comité Nacional Permanente de Peritos Valuadores del Colegio de Ingenieros Mecánicos y Electricistas, A.C. (CIME), que efectivamente contribuye con la publicación de libros en temas de inmobiliario, maquinaria, equipo y vidas útiles, las cuales cuentan con registro de Derechos de Autor y son puestas a disposición del gremio valuatorio, sin más interés que apoyarlo.

Se deben fijar criterios claros, aportar herramientas y vigilar la calidad de los expertos. Este esfuerzo es continuado por la Academia Mexicana de Peritos Valuadores, A.C. y por el Instituto de Investigación e Innovación Tecnológica para América Latina, A.C. que conjuntamente en sus ámbitos, apoyan el trabajo iniciado y que requiere continuarse.

Entonces, la pregunta obligada para el gremio de la valuación en México, es ¿Cuándo tomarán la decisión de darse el valor y hacer de la especialidad de valuación, una actividad invariable para la sociedad mexicana?, ¿Cuándo se unirán para trabajar consistente y permanentemente para que los expertos o peritos valuadores sean reconocidos por la sociedad y tengan confianza en su acreditación?

La respuesta se tiene, y han dado otras especialidades ya mencionadas, sólo se necesita decisión. Hay quienes lo están haciendo en otros ámbitos. ¿El gremio será capaz de sumarse?

Para concluir; los conceptos anteriormente explicados se aplican para bienes tangibles y quedan los intangibles, que con muchos aspectos similares y otros diferentes, tienen un amplio campo de aplicación, así como el de las valuaciones.


  Por: Enrique Rodriguez Nolasco
Director General en Grupo ADYPRO, S.A. de C.V.

 

 

 




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